El uso del vídeo como tal en el aula no es algo nuevo, novedoso, que hayan traído los docentes en la actualidad al aula. Quizás si sea relevante que cada vez más el profesorado tenga mayor conocimiento de los proyectores y los aparatos tecnológicos que ayudan a la reproducción de vídeos en el aula. El análisis de películas o fragmentos de estas es un clásico que viene siendo usado desde hace mucho tiempo. Otra cosa era que tu profesor supiera activar el vídeo.
En nuestra situación es especialmente llamativo el hecho de poder realizar un hangout in situ en el aula con un profesional del sector del ciclo formativo en el que estemos impartiendo clase o la visión de entrevistas de trabajo, incluso reales. Estas nuevas líneas, unidas a las tradicionales, representan una herramienta interesantísima para la modalidad de FOL.
No es extraño encontrar alumnos que dominen el Photoshop o incluso programas de edición de vídeos, con los que podemos plantear actividades centradas en vídeos muy interesantes. No cabe duda que el Movie Maker no será algo extraño para ellos. Esta nueva modalidad de elaboración de materiales puede reformular la visión que el alumnado tiene de determinados contenidos de la materia, de los cuales se quejan a menudo de su estatismo o su poca aplicación en la realidad. Para comprobarlo podemos preguntar a alumnos de ciclos formativos o poner la frase "odio FOL" en la barra de búsqueda de google. Esto se debe, en parte, a la forma en la que estos contenidos son trabajados de forma habitual.
El vídeo y su elaboración, bajo mi punto de vista, se plantea como una opción clarificadora y que ayude a mejorar el clima en el aula. Además a veces sirve para hacer reflexionar al alumno en su visión sobre cuestiones de la asignatura y temas transversales en FP, los cuales su forma más adecuada para ser presentados sea un vídeo.
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