Si hablamos de innovación educativa podemos entender rápidamente que se relaciona con una adecuación de las prácticas metodológicas del educador y las necesidades que presentan los grupos de alumnos en la sociedad actual. Las TICs, por ejemplo, están incorporadas a la vida de las personas de forma genérica en las nuevas generaciones, las cuales les proveen de toda la información existente por vías de acceso muy rápidas y eficaces. El aprendizaje colaborativo debe tomar como base la inserción de prácticas cotidianas de los educandos para facilitar la participación y el hecho de que estos se inmiscuyan en el aprendizaje. Este tipo de aprendizaje se antoja, a mi modo de ver, necesario si también queremos formar ciudadanos insertos socialmente.
Fuente: 3.bp.blogspot.com
Por tanto la idea de innovación educativa no versa únicamente sobre la introducción de las TIC u otras herramientas innovadoras como idea, sino como hecho, adaptándolas a las necesidades formativas del alumnado y una correcta coordinación tanto del proceso por parte del docente como entre el mismo cuerpo profesional, logrando que este participe activamente del proceso enseñanza-aprendizaje. Esto requiere el conocimiento adecuado del educador, que debe introducirlas en el proceso de enseñanza de una forma eficaz y eficiente, desde el control y la correcta aplicación hacia los objetivos propuestos con el proceso educativo, reformulando a la vez la metodología de la enseñanza y basándola en un aprendizaje colaborativo.
Las propuestas sobre innovación provenientes desde diferentes instituciones plantean la necesidad de innovar a fin de agilizar el trabajo para la consecución de un fin. La idea de caos que yo planteo es que se genere una obsesión por la innovación que devenga en una situación incontrolable en el aula por el mero hecho de verse obligado al uso de las TICs por citar un posible caso. Se trata por tanto de que el profesional docente conozca las posibilidades que le ofrece cualquier opción innovadora en su metodología, esto es, que conozca el contexto en el que insertará dicha innovación y los posibles efectos o resultados derivados de ello. Siempre se ha innovado en educación, o al menos ha habido gente con intención de ello. La cuestión más relevante por tanto tener conciencia de los cambios, sus posibles efectos y establecerlos con carácter duradero a fin de sumir al alumnado en un caos permanente de constante cambio, que, por cierto, tambien afecta a la práctica docente.
Como conclusión quisiera apuntar la necesidad de contrastar la eficacia de la introducción de prácticas innovadoras en materia de educación, su control a todos los efectos, pero nunca olvidar el proceso de enseñanza y los objetivos sobre los que este fue planteado. El cambio metodológico no conlleva evitar u obviar dichos aspectos.

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